quiebra, quiebra el ojo
desde el azul de la inocencia
ráspalo con caricias de porcelana
barata
maldice su hora oblicua
¿qué es esto?
sólo un espejo
la maravilla de azogue
despertando el lagrimal
no hay
mirada
que el tiempo no destruya
palpa, palpa el ojo
fragméntalo en palabras
para que una voz
lo recoja
ojos que no ven…
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Alejandra Pizarnik... Ojos
28 de abril de 2012
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Literatus
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Alejandra Pizarnik
Alejandra Pizarnik... (Prosa)
27 de abril de 2012
Publicado por
Literatus
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Alejandra Pizarnik
“He aquí al idiota que recibía cartas del extranjero”.
Éluard
Hablo
de una traición, hablo de un místico embaucar, de la pasión de la
irrealidad y de la realidad de las casas mortuorias de los cuerpos en
sudarios y de los retratos nupciales.
Nada prueba que no clavó agujas en mi imagen, hasta resulta extraño que
yo no le haya enviado mi fotografía acompañada de agujas y de un manual
de instrucciones. ¿Cómo empezó esta historia? Es lo que quiero indagar
pero con voz solamente mía y eliminando todo designio poético. No poesía
sino policía.
Como una madre que no quiere dejar irse de sí a su niño que ya está
nacido, así su absorción silenciosa. Yo me arrojo en su silencio; yo,
ebria de presentimientos mágicos acerca de una unión con el silencio.
Recuerdo. Una noche de gritos. Yo subía y no tenía posibilidad de
arrepentirme; subía cada vez más alto sin saber si llegaría a un
encuentro de fusión o si me quedaría toda la vida con la cabeza clavada
en un poste. Era como tragar olas de silencio, mis labios se movían como
debajo del agua, me ahogaba, era como si estuviera tragando silencio.
En mí éramos yo y el silencio. Esa noche me arrojé desde la torre más
alta. Y cuando estuvimos en lo alto de la ola, supe que eso era lo mío, y
aun lo que he buscado en los poemas, en los cuadros, en la música, era
un ser llevada a lo alto de la ola. No sé cómo me abandoné, pero era
como un poema genial: no podía no ser escrito. ¿Y por qué no me quedé
allí y no morí? Era el sueño de la más alta muerte, el sueño de morir
haciendo el poema en un espacio ceremonial donde palabras como amor, poesía y libertad eran actos en cuerpo vivo.
A esto pretende su silencio.
Crea un silencio en el que yo reconozca mi lugar de reposo cuando la
prueba de fuego de su afección tuvo que haber sido mantenerme lejos del
silencio, tuvo que haber sido vedarme el acceso a esa zona de silencio
exterminador.
Comprendo, de nada sirve comprender, a nadie nunca le ha servido
comprender, y sé que ahora necesito remontarme a la raíz de esa
fascinación silenciosa, de esta oquedad que se abre para que yo entre,
yo el holocausto, yo la víctima propiciatoria. Su persona es menos que
un fantasma, que un nombre, que vacío. Alguien me bebe desde la otra
orilla, alguien me succiona, me abandona exangüe. Estoy muriendo porque
alguien ha creado un silencio para mí.
Fue un trabajo magistral, una infiltración retórica, una lenta invasión
(tribu de palabras puras, hordas de discursos alados). Voy a intentar
desenlazarme, pero no en silencio, pues el silencio es el lugar
peligroso. Tengo que escribir mucho, que plasmar expresiones para que
poco a poco se calle su silencio y entonces se borre su persona que no
quiero amar, ni siquiera se trata de amor sino de fascinación
imponderable y en consecuencia indecible (acercarme a la dura, a la
blanda niebla de su persona lejana, pero hunde el cuchillo, desgarra, y
un espacio circular hecho del silencio de tu poema, el poema que
escribirás después, en el lugar de la masacre). No es más que un
silencio, pero esta necesidad de enemigos realas y de amores mentales,
¿cómo la comprendió desde mis cartas? Un juego magistral.
Ahora mis pasos de loba ansiosa en derredor del círculo de luz donde
deslizan la correpsondencia. Sus cartas crean un segundo silencio más
denso aunque el de sus ojos desde la ventana de su casa frente al
puerto. El segundo silencio de sus cartas da lugar al tercer silencio
hecho de falta de cartas. También hay el silencio que oscila entre el
segundo y el tercero: cartas cifradas en las que dice para no decir.
Toda la gama de los silencios en tanto de ese lado beben la sangre que
siento perder de este lado.
No
obstante, si no existiera esta correspondencia vampírica, me moriría de
falta de una correspondencia así. Alguien que amé en otra vida, en
ninguna vida, en todas las vidas. Alguien a quien amar desde mi lugar de
reminiscencias, a quien ofrendarme, a quien sacrificarme como si con
ello cumpliera una justa devolución o restableciera el equilibrio
cósmico.
Su silencio es un útero, es la muerte. Una noche soñé una carta
cubierta de sangre y heces; era en un páramo y la carta gemía como un
gato. No. Voy a romper el hechizo. Voy a escribir como llora un niño, es
decir: no llora porque esté triste sino que llora para informar,
tranquilamente.
1966
Alejandra Pizarnik...
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Alejandra Pizarnik
I
El lenguaje silencioso engendra fuego. El silencio se propaga, el
silencio es fuego.
Era preciso decir acerca del agua o simplemente apenas nombrarla, de
modo de atraerse la palabra agua para que apague las llamas del silencio.
Porque no cantó, su sombra canta. Donde una vez sus ojos hechizaron
mi infancia, el silencio al rojo rueda como un sol.
En el corazón de la palabra lo alcanzaron; y yo no puedo narrar el
espacio ausente y azul creado por sus ojos.
II
Con una esponja húmeda de lluvia gris borraron el ramo de lilas
dibujado en su cerebro.
El signo de su estar es la enlutada escritura de los mensajes que se
envía. Ella se prueba en su nuevo lenguaje e indaga el peso del muerto
en la balanza de su corazón.
III
Y el signo de su estar crea el corazón de la noche.
Aprisionada: alguna vez se olvidarán las culpas, se emparentarán los
vivos y los muertos.
Aprisionada: no has sabido prever que su final iría a ser la gruta a
donde iban los malos en los cuentos para niños.
Aprisionada: deja que se cante como se pueda y se quiera. Hasta que
en la merecida noche se cierna la brusca desocultada. A exceso de
sufrimiento exceso de noche y de silencio.
IV
Las metáforas de asfixia se despojan del sudario, el poema. El terror
es nombrado con el modelo delante, a fin de no equivocarse.
V
Y yo sola con mis voces, y tú, tanto estás del otro lado que te
confundo conmigo.
El lenguaje silencioso engendra fuego. El silencio se propaga, el
silencio es fuego.
Era preciso decir acerca del agua o simplemente apenas nombrarla, de
modo de atraerse la palabra agua para que apague las llamas del silencio.
Porque no cantó, su sombra canta. Donde una vez sus ojos hechizaron
mi infancia, el silencio al rojo rueda como un sol.
En el corazón de la palabra lo alcanzaron; y yo no puedo narrar el
espacio ausente y azul creado por sus ojos.
II
Con una esponja húmeda de lluvia gris borraron el ramo de lilas
dibujado en su cerebro.
El signo de su estar es la enlutada escritura de los mensajes que se
envía. Ella se prueba en su nuevo lenguaje e indaga el peso del muerto
en la balanza de su corazón.
III
Y el signo de su estar crea el corazón de la noche.
Aprisionada: alguna vez se olvidarán las culpas, se emparentarán los
vivos y los muertos.
Aprisionada: no has sabido prever que su final iría a ser la gruta a
donde iban los malos en los cuentos para niños.
Aprisionada: deja que se cante como se pueda y se quiera. Hasta que
en la merecida noche se cierna la brusca desocultada. A exceso de
sufrimiento exceso de noche y de silencio.
IV
Las metáforas de asfixia se despojan del sudario, el poema. El terror
es nombrado con el modelo delante, a fin de no equivocarse.
V
Y yo sola con mis voces, y tú, tanto estás del otro lado que te
confundo conmigo.
Diarios... Alejandra Pizarnik
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7 de Diciembre de 1952
Mi
soledad maúlla. La tapo con promesas vagas. Mentir, sí. Algún día
encontrarás este diario y será antiguo, algún día verán mis fotos y se
reirán de la moda actual. El vanguardismo será clasicismo y otros
jóvenes rebeldes se reirán de él. Pero... ¿es posible soportar esto?
Quiero morir. Tengo miedo de entrar al pasado. Pienso en alguna mujer de
mi edad de hace un siglo. ¿Qué hacía cuando estaba angustiada? ¿Qué?
París, 1960
París, 1960
1 de Noviembre
Falta mi vida, falto a mi vida, me fui con ese rostro que no encuentro, que no recuerdo.
18 de diciembre
18 de diciembre
Noche
crucial. Noche en su noche. Mi noche. Mi importancia. Mí misma. La
asfixiada ama la ausencia del aire. Memorias de una náufraga. Sueños de
una náufraga. Qué puede soñar una náufraga sino que acaricia las arenas
de la orilla.
21 de diciembre
21 de diciembre
Anoche
tomé agua hasta las tres de la madrugada. Estaba un poco ebria y
lloraba. Me pedía agua a mí como si yo fuera mi madre. Yo me daba de
beber con asco.
23 de diciembre
23 de diciembre
El
bosque estaba oscuro. Por eso las hojas suspendidas de las ramas
amenazaban con un color negro, no verde. "Es mentira todo", pensé,
"hasta lo que me decían del color de las hojas". Tenía tanto miedo que
no sabía si avanzaba o retrocedía.
24 de diciembre
24 de diciembre
Desperté viéndome como un cuerpo sin piel, una llagada.
31 de diciembre
Cuando
entré en mi cuarto tuve miedo porque la luz ya estaba prendida y mi
mano seguía insistiendo hasta que dije: Ya está prendida. Me saqué los
pantalones y subí a la silla para mirar cómo soy con el suéter y el
slip; vi mi cuerpo adolescente; después bajé y me acerqué nuevamente al
espejo: Tengo miedo, dije. Revisé mis rasgos y me aburrí. Tenía hambre y
ganas de romper algo. Me dirigí a la mesa y quise escribir un poema
pero temí aumentar el desorden de los libros y papeles. Me mordía los
labios y no sabía qué hacer con las manos. Me asustaba saberme andando
por la piecita desordenada, con la boca devorándose y la memoria
petrificada.
París, 1961
París, 1961
3 de Enero
Escríbame, dijo, escríbame de usted. Escríbele hasta que te enredes en los hilos del lenguaje y caigas herida de muerte.
5 de enero
El horror de habitarme, de ser- qué extraño- mi huésped, mi pasajera, mi lugar de exilio.
7 de Enero
7 de Enero
Todo lo que le dije lo arrojaba por inservible. Mi amor en harapos volaba como un paquete absurdo y nauseabundo.
9 de Enero
Odio mi cara pues la miro a través de sus ojos. Esta cara no supo fascinarlo. Amo.
¿Qué se hace en este mundo cuando se ama así?
27 de febrero
Imagino
situaciones horribles para obligarme a actuar. Así la visión de los
clochards para impulsarme a trabajar frenéticamente en la oficina sin
pensar en las pocas probabilidades que tengo para llegar a ese estado
pues en cualquier momento puedo volver a Buenos Aires- a mi hogar
burgués. Lo mismo el viernes pasado cuando vi la obra de Brecht y me
asusté mucho como si mi caída en la miseria fuera inminente.
París, 1962
22 de julio
Pequeños
suicidios silenciosos. Extraño haber caído tan al fondo después de
tantas precauciones. Se caminó toda la noche a tientas: no se lloró; no
se gimió; ni siquiera se respiró todo lo que se necesitaba. Pero te
descubrieron igual. Como si nada.
7 de septiembre. St. Tropez
7 de septiembre. St. Tropez
Esta
voz aferrada a las consonantes. Este cuidar de que ninguna letras quede
sin enunciar. Hablas literalmente. No obstante, se te comprende mal. Es
como si la perfecta precisión de tu lenguaje revelara en cada palabra
un caos que se vuelve más evidente en la medida en que te esfuerzas por
ser comprendida.
28 de Septiembre
28 de Septiembre
Escribir un solo libro en prosa en vez de poemas o fragmentos. Un libro o una morada en donde guarecerme.
Diciembre de 1962
(Este fragmento en particular es del diario enviado a Alberto Lagunas)
Y habrá la misma sed, la que no se refiere al agua ni a la lluvia, la que sólo se sacia en la contemplación de un vaso vacío.
Y apenas aparezco todo se hace imagen lejana que está en un lugar al que accedo si me destruyo y me desmorono.
Alguien
invoca, alguien evoca, alguien pide penitencias, remisiones,
revisiones. Es la hora de horadarse. La hora del oráculo. Alguien pide
treguas, límites. ¿A quién? Vieja historia.
¿Qué podemos pedir sino más sed? Y todo -desde el río hasta sus ojos amados- para terminar "exactamente como un perro’.
Elle n’en pouvais plus d’exister. Cada instante que pasa es como si me pasara a mí.
-Cuando yo muera ¿quién me lo va a decir? (Esto lo dije, pero mis palabras eran como máscaras solitarias caminando a la altura de un rostro humano en una tarde de lluvia).
-Cuando yo muera ¿quién me lo va a decir? (Esto lo dije, pero mis palabras eran como máscaras solitarias caminando a la altura de un rostro humano en una tarde de lluvia).
Aún saber que no hay solución me intranquiliza como si la hubiera.
No eres tú la culpable de que tu poema hable de lo que no es. Si habla de lo que no es quiere decir que no vino en vez de venir. Pero ¿por qué hablo con verbos activos como si me hubiera pasado la noche con una espada en la mano?
París, 1963
No eres tú la culpable de que tu poema hable de lo que no es. Si habla de lo que no es quiere decir que no vino en vez de venir. Pero ¿por qué hablo con verbos activos como si me hubiera pasado la noche con una espada en la mano?
París, 1963
2 de enero
No eres tú la culpable de que tu poema hable de lo que no eres.
2 de Febrero
En suma, se trata de un problema musical o de un temblor en ese lugar al que se refieren los demás cuando dice "alma".
Buenos Aires, 1964
15 de octubre
La
soledad de cada uno. No ser objeto de las miradas. Mirar en vez de ser
mirada. Usar los ojos. Límites. No escribir, no preocuparse por
escribir. No jugar a ser Flaubert. S. comprende. La que no comprende soy
yo.
19 de octubre
Artaud.
Deseos de escribir una página sobre su sufrimiento. Su tensión física;
sus conflictos con el pensamiento, las palabras. Pero sin retórica, por
favor, sin retórica. Lo que me asusta es mi semejanza con A. Quiero
decir: la semejanza de nuestras heridas.
Buenos Aires, 1965
18 de abril
No
escribo más este diario de una manera continuada. Tengo miedo. Todo en
mí se desmorona. No quiero luchar, no tengo contra quién luchar. Todo
esto es tan viejo, tan cansado. Ojalá pudiera no mentir nunca.
29 de Mayo
Sin
saber cómo ni cuando, he aquí que me analizo. Esa necesidad de abrirse y
ver. Presentar con palabras. Las palabras como conductoras, como
bisturíes. Tan sólo con las palabras. ¿Es esto posible? Usar el lenguaje
para que diga lo que impide vivir. Conferir a las palabras la función
principal. Ellas abren, ellas presentan. Lo que no diga será examinado.
El silencio es la piel, el silencio cubre y cobija la enfermedad.
palabras filosas (pero no son palabras sino frases y tampoco frases sino
discursos).
Imposibilidad de fraguar símbolos. De allí la imposibilidad de escribir obras de ficción.
Alejandra Pizarnik... Arbol de Diana
4 de enero de 2012
Publicado por
Literatus
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Alejandra Pizarnik
Alejandra Pizarnik - Tangible Ausencia
3 de noviembre de 2011
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